Retroexcursionismo en la Serra de Sant Medir, románico y mucho más al lado de Barcelona.

Para esta ruta, todavía cerca de Barcelona por las restricciones que nos ha tocado vivir, nos adentraremos en el románico que tenemos cerca de la ciudad condal, pero, y aunque este arte sea el principal motivo de visita, iremos saltando en los siglos durante el trayecto. Estad atentos a las siguientes lineas, que no os arrepentiréis.

Empezaremos subiendo por Torrent de Fontanal, y su valle, muy cercana al velòdrom d’Horta, punto de origen de la salida de hoy.

No ha sido una elección a azar, y es que mientras subimos hacia Portell de Valldaura iremos encontrando muestras de aprovechamiento hídrico del valle bastante importantes. Un pequeño acueductos, una pequeña represa, balsas y fuentes como la de la Marquesa se irán sucediendo mientras andamos un camino que va haciendo eses hasta encontrar la continuación del Passeig de les aigües. Punto en que giraremos a izquierda hasta encontrarnos entre Turó de la Magarola y Turó de Sant Cebrià, punto en que cambiaremos de ladera de la montaña a través de un pequeño paso de montaña.

Ya en la otra ladera de montaña tenéis que seguir dirección Tibidabo, pero sin llegar a él, y es que más temprano que tarde encontrareis las calles de tierra prensada de una urbanización, coged el segundo, Carrer Llentiscle por si queréis ponerle nombre…, ya que es este el que os llevará de modo natural a la Vall de Sant Medir. Donde nos distraeremos un buen rato.

Obviamente, la Ermita de Sant Medir es el referente principal, y es que es un sitio popular que poca presentación necesita dada su devoción.

Pero, y hacia a una información más técnica, encontramos un edificio «de lineas sencillas, planta rectangular y vuelta de cañón, a fecha del siglo XII y de posteriores reformas y restauraciones.», en lo que en otros tiempos fue el camino natural entre Barcelona y Castrum Octavium (o Sant Cugat del Vallés si se prefiere decir como ahora…)

Pero, como hemos dicho, este valle nos ocupará un rato, y es que des de Sant Medir seguiremos el camino que sale de la explanada, a través de riachuelos hasta el desvío señalizado que nos llevará a la ermita de Sant Adjutori y un horno ibérico de lo más interesante.

Sant Adjutori es una sorpresa muy agradable, una pequeña ermita de planta circular de origen bizantino, cosa que la convierte en casi una rareza en Cataluña. Ya documentada el 986.

Con todo, si pensamos que allí «solo» encontraremos esta ermita, erraremos. Y es que muy cercano encontraremos los restos protegidos de un antiguo horno ibérico que hacen pensar que nos encontramos en un asentamiento más antiguo de lo que podemos pensar, y que hace relacionar esta ruta con un poblado ibérico en Cerdanyola, cosa que nos da muchos siglos de utilización de los caminos de Collserola.

Y, visto esto, solo queda volver, y a pesar de que no seria la primera vez que hacemos una ruta distinta de vuelta…esta vez casi pisaremos sobre nuestros pasos, casi he dicho, y es que a la altura de Turó del Trac encontraremos un desvío a derecha donde indica el camino de Castell Fortí, ultima destinación del día.

Nos encontramos en uno de esos grandes desconocidos, a varios niveles, a pesar de ser tan próximo al Parc del Laberint. Y es un desconocimiento tanto para el gran publico como del histórico, donde poco más que el nombre del capitán general Manuel de Llauder y fechas que van de 1833 a 1840 que nos trasladan a la Primera Guerra Carlista.

Estructuralmente, es bastante interesante, un rectángulo guardado por dos estructuras que ahora llamaría caponeras, una a cada lado y que eliminan los ángulos muertos que habría con el propio rectángulo. Sus paredes aspilleradas permitían disparar desde dentro. Presentando además una interesante entrada fortificada a modo de caponera angular, cubriendo el acceso por uno de los ángulos de la caponera circular que da a la ciudad.

Es poco y mucho al mismo tiempo, lo sé, cuantas preguntas salen de esta estructura, ¿Cual fue la razón? Y su utilidad exacta? Creerme sinceramente si os digo que ya me gustaría daros respuestas, pero, creerme también sinceramente si os digo que también me gusta cerrar una ruta con preguntas en el aire. No deja de ser un estimulo para seguir adelante.

Y ahora entrando en la indumentaria, tema no tratado en la anterior salida de retroexcursionismo, esta vez la selección ha entrado en Guerra Civil Española, haciendo un popurri muy creíble de como podría haber ido un Brigadista Internacional. Voluntario extranjero llegado para ayudar a la República Española en su lucha contra los sublevados ubicable entre noviembre de 1936 y abril de 1937. Eligiendo una mezcla de ropa mayoritariamente civil compuesta por bota, pantalón de pana resistente, jersey, pasamontañas y del que sobresale el chaquetón de piel Jerkins, ya utilizado en la primera guerra mundial. Llevando por encima solo el zurrón donde llevaba mis cosas, y, es que como comprenderéis, llevar cartuchería y arma no hubiese sido lo más adecuado.

Oriol Miró Serra

29 de enero de 2021

Bibliografía:

Mapa y guia: Collserola Parc Natural/ Editorial Alpina.

El Romànic de Collserola, Francesc Móra y Presas/ Llibre de Motxilla/ Publicacions de l’Abadia de Montserrat.

Diccionario de Historia Militar, Desde los reinos medievales hasta nuestros días/ Cristina Borreguero Beltrán/ Ariel Referencia.

Ejercitos y Batallas Brigadas Internacionales en España, 1939-1939/ Ediciones el Prado/ Osprey Military.

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